La belleza de lo imperfecto - Terapia en Barcelona - Inspira Gestalt

Es sorprendente como, una buena parte de los seres humanos, insistimos en el intento de cambiar lo que somos y no aceptamos de nosotros mismos en algo mas “vendible”, con la falsa ilusión de que así seremos mas aceptados y amados.

Como si de un producto se tratase nos convertimos, sin darnos cuenta, en lo que creemos que los demás esperan de nosotros, falseando así nuestra esencia.

Desde una autoestima dañada y desde una falta de seguridad y confianza en nosotros mismos, utilizamos una enorme cantidad de energía en un esfuerzo por esconder lo que consideramos son nuestras debilidades o “defectos”, un esfuerzo por esconder nuestras cicatrices.

Pareciera ser que en oriente no se percibe de la misma forma, precisamente en Japón existe un arte llamado “Kintsukuroi” o ”Kintsugi” (carpintería de oro), que se remonta a finales del siglo XV y que consiste en reparar con un barniz de resina espolvoreado con polvo de oro, plata o platino, las fisuras o quiebres de los objetos de porcelana.

De esta manera, en lugar de esconder el “defecto”, el mismo se enaltece y se celebra porque el mismo habla de camino, de transformación, de experiencia y de aprendizaje. El oro y la plata no solo muestran con orgullo la “herida” sino que, paradójicamente, pasan a ser las partes mas fuertes de la pieza.

El poder mostrar nuestras cicatrices nos acerca mas a nuestra esencia y a nuestra condición de ser humano, aunque ello signifique enfrentar el temor a no ser aceptados o amados.

El oro, la plata y el platino bien podrían representar en nosotros a nuestra capacidad de resiliencia, nuestros recursos propios para enfrentar con éxito lo que la vida nos presenta, nuestra capacidad de transformar el dolor en aprendizaje y la experiencia en sabiduría, transformar las heridas en belleza. El ”Kintsugi” también nos habla metafóricamente de paciencia, ya que la resina empleada en estas reparaciones tarda semanas en secar, y la paciencia es un excelente compañero de camino en los procesos de transformación humana.

Como mamíferos gregarios y movilizados por una necesidad primaria de pertenencia, valoramos y buscamos la aceptación de los demás, de nuestra manada, a veces sin darnos cuenta que la salud reside en el lograr aceptarnos incondicionalmente a nosotros mismos.

Habitualmente recuerdo a mis pacientes la idea de que somos lo que somos y que con eso es suficiente. Entrar en contacto con nosotros mismos significa apartarse un poco de la necesidad, a veces compulsiva, de agradar a los demás. Aceptarnos en un acto de amor a nosotros mismos, con todo lo que hay, con todo lo que es.

 

Matías Podestá
Psicoterapia Gestalt y Familiar Sistémica
Terapeuta gestalt en Barcelona

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